Mons. José Ignacio Alemany
Y TODO POR UN DENARIO
Domingo XXV del tiempo ordinario – ciclo A
La liturgia de este domingo nos invita a poner toda nuestra confianza en Dios que sabe recompensar con misericordiosa generosidad.
- Isaías
El profeta Isaías, que pertenece a la segunda época de Israel, nos invita a vivir en continua búsqueda del Señor aprovechando su cercanía.
Por eso Isaías distingue, por un lado, a las personas de buena voluntad que buscan y encuentran a Dios cercano y misericordioso y, por otro lado, a quienes son criminales, los invita a arrepentirse porque, en una imagen no tan conocida del Antiguo Testamento, se recalca la misericordia de Dios con quienes se arrepienten.
- Salmo 144
El salmista nos invita a todos a confiar en el Señor que está cerca de quienes lo invocan sinceramente. Este es el motivo por el que el escritor sagrado puede gritar feliz:
«Día tras día te bendeciré y alabaré tu nombre por siempre jamás».
Y continúa alabando al Señor: «Grande es el Señor, merece toda alabanza. Es incalculable la grandeza del Señor».
- San Pablo
Aunque se trata de un párrafo corto de la Carta a los filipenses, no deja de encerrar un fuerte atractivo en el que brilla sobre todo el amor a Jesucristo y también el amor a la evangelización:
«Para mí la vida es Cristo y una ganancia el morir».
Sin embargo, es muy llamativo el amor del apóstol por la evangelización pues, si desea encontrarse con Cristo, no le importa tener que esperar el encuentro con Él, con tal de seguir evangelizando.
Y en fidelidad a Cristo y al Evangelio termina incitando a los filipenses:
«Lo importante es que vosotros llevéis una vida digna del Evangelio de Cristo».
Admiramos en estas palabras el celo de Pablo por dar a conocer a Jesucristo a los más posibles.
- Verso aleluyático
Se trata de una petición a Dios en la que le suplicamos que nos abra el corazón para conocer y enseñar las palabras del Evangelio:
«Ábrenos el corazón, Señor, para que aceptemos las palabras de tu Hijo».
- Evangelio
Son muy distintas las interpretaciones que se hacen de la parábola de los trabajadores de la viña.
Para mí lo más importante es que todos, desde los que empezaron su faena en el campo al amanecer, hasta los que fueron poco antes de la puesta del sol, todos reciben un denario que significa la salvación.
Tener asegurada la salvación es lo más importante que podemos desear al fin de nuestra vida (en la noche de nuestro trabajo).

